viernes, 25 de marzo de 2011

Rock Salta

!7:30 de la tarde del Jueves 24 de marzo Día Nacional por la Memoria, Evelyn me apura para que me aliste y salgamos a tiempo, 10 minutos después ya estamos en camino a la calle Balcarce, pasamos por la estación de trenes, y finalmente llegamos. No había mucha gente, todavía. Pero aún así Los Gauchos de Acero abrieron el festival. Mi hermana y yo con las sonrisas de oreja a oreja...A pesar de la fria llovizna, comenzó a llegar más gente y al ritmo de la bataca de los gauchitos el frío se fué para no volver en toda la noche. Después llegaron los chicos de Gardenia hicieron tres de las suyas y dejaron paso para Kratos, a ellos les siguió LaForma, un poco de rock andino, que nos hicieron saltar al ritmo de Inmoral,y otras dos de sus interpretaciones. Llegó el turno de Calmaniño, para este entonces la cantidad de gente ya pasaba una cuadra, inundando la calle, las veredas, y hasta hubo quienes se subieron a las paredes. Los chicos de Calmaniño nos hicieron descargar todo con un super pogo al ritmo de Los Duendes donde entre otras cosas me rompieron una bota T-T, pero no importó mucho, lo estaba pasando espectacular. Llegó Santuario, y nuestros cuellos quedaron más adoloridos que el krajo(pero no me arrepiento!!!) una banda genial, que lamentablemente no todos apreciaron. También estuvo El Limbo, una banda invitada de Bs.As. que dejó contentos a los quienes fueron a ver a Perro Ciego, y tuvieron que esperar hasta casi el final, pues fué esta una de las dos últimas bandas que tocaron ayer. No me quedé hasta el final, porque mi viejo nos acompañó(see, tengo 20 años y mi viejo nos llevó, algún problema con eso? ¬¬) él no aguantó más, y a cada instante nos decía: "Vamos?" si pudieran ver su cara de ilusión cuando le dijimos "si vamos" jajajajajaja. para terminar diciendole"después de Santuario, pa" jajajajjaaja pobre. Habían muchos chicos y chicas muy pendex, me sorprendió un poco...cuando yo andaba por esa edad (14/16) no a todos les gustaba, y era muy dificil encontrar gente acá en Salta que le gustara, al menos entre mi gente conocida...Me dió muchísimo gusto que hubieran nenes de entre 8 a 10 añitos que arrastraron a sus padres para que los llevaran, y mucho más gusto ver padres que en su juventud venian ya con esta onda y ahora llevan a sus hijos con ellos a los recitales. 
Aquí en Salta como en muchas provincias argentinas, cada vez se va sumando más y más gente que quiere pensar, que no se conforma con las licuadoras de cerebros que están de moda....es realmente grato, saber que esto no se va a acabar nunca, que por el contrario seguimos creciendo.
Mis más respetables agradecimientos a quienes hicieron y hacen esto posible, no solo en mi provincia, sino en todo el país y en toda LatinoAmérica. Días como el de ayer, son los días que te dan ganas de seguir a pesar de todo, saber que no todo es en vano, que todavía queda gente que dice NO a los prejuicios, a las mentes cerradas, a todo eso que no nos permite crecer como sociedad. 
Solo me queda por decir......LARGA VIDA AL METAL!!!!!!!!!!!!!!!

martes, 11 de enero de 2011


Como un pájaro suicida
mis alas arranqué.
Y en pos de una quimera,
(torpe promesa insulsa
fruto de una ingenua ilusión)
bajo el árbol que me diera su abrigo una vez;
Junto a mis alas...
mis sueños deseché.

viernes, 7 de enero de 2011

SED

Subía las escaleras nervioso, no sabía qué podría encontrar, desde hace tiempo nadie visitaba aquel sitio que había sido absorbido por las historias que se contaban acerca de él, algunas ciertas otras no tanto pero igual o más fascinantes.
Pisaba con cuidado los enmohecidos escalones de madera, por miedo a resbalar y caer sobre esa pila de peligrosos escombros de cielorraso al final del pasillo, la vieja casa estaba impregnada de un olor a humedad sofocante y la lluvia en el exterior no ayudaba mucho, bañando el asfalto y la tierra quebrada por el calor de la tarde, levantaba un vaporcillo insoportable. Ese era su único consuelo, ellos también deberían sentirse ahogados por el calor, pero al menos tenían aire respirable, no el aire viciado de una casucha vieja y mal ventilada, ¿por qué había aceptado de todos modos ese tonto desafío? Sabía bien que no había nada ni nadie allí dentro, ¿para qué seguirles el juego a esos tontos? Valentía. Debía probar su valentía….¿y morir asfixiado o aplastado por esos escombros que caían resignados desde el techo en el intento? No, no era cobarde, no era cobardía, simplemente era sentido común, era instinto de supervivencia, sí, era eso, se auto convenció y dio media vuelta para volver sobre sus pasos, ¿en qué momento terminó de subir la escalera? Giró confundido diciéndose a sí mismo que si ya había llegado tan lejos no tenía sentido volverse sin haber echado un vistazo a la planta alta.
No había mucho por ver, solo más habitaciones vacías, con uno que otro mueble invadido por termitas, abundantes telas de arañas que colonizaron la casa por completo, más insectos, más insectos y Oh sí! el infaltable olor a humedad en el aire, las paredes y el techo descascarándose, víctimas del tiempo y el descuido. Se acercó a una ventana, miró con indiferencia hacia abajo donde se encontraban sus compañeros de juego, esos tontos pretendían asustarlo….o bien matarlo de asfixia, no aguantaba más ese ambiente, llevaba la camisa del uniforme desprendida y arremangada, su cabello caía sobre su frente y podía sentir como las gotas de sudor recorrían su cuerpo, el calor era insoportable. Intentó entonces abrir la ventana por la que miraba, esa ventana de vidrios nublados por tierra y agua de lluvia, la lluvia, agua, quería agua. Los chicos abajo, podía verlos cubiertos de agua de pies a cabeza, miraban hacia arriba y le hacían señas con las manos para que volviera, ya era tarde debían volver y se habían alejado demasiado del pueblo. Con un último esfuerzo abrió la ventana, y el aire fresco le dio de lleno en el rostro, en el cuerpo, golpeándolo con un agradable escalofrío. Se sentía bien, esa sensación se sentía como….¿como la libertad?
No lo supo en ese momento, pero ahora estaba seguro, esa sensación era de libertad, era la libertad, ahora podía decirlo a ciencia cierta, ahora, después de tantos años de encierro, después de haber sido privado de esa hermosa sensación por tantos años, volvía a sentir la fresca brisa que trae consigo pequeñas partículas de lluvia, de mar, golpeando ahora su envejecido rostro, descuidado y maltrecho como esa vieja casa.

martes, 4 de enero de 2011

Negro como la noche es mi sueño,
frio el corazón que lo acuna.
Velarán por él las estrellas de mi nombre,
de amigos y enemigos le guardarán.
Ni en lo más alto ni en lo más bajo
se encontrará quien se atreva a desafiarlo.
Y si lo hay....
el cielo mismo le aplastará.